martes, 15 de octubre de 2019

USAR Y TIRAR

    La rica biodiversidad de Saipal Valley y su gran belleza se ven ensombrecidas por la cantidad de basura que se acumula en caminos, ríos, bosques y pueblos.



  Los datos mundiales indican que cada persona genera de media ¾ de kilo de basura al día y que el 33% de los 2.010 millones de toneladas anuales de residuos sólidos urbanos no se gestiona de forma ecológicamente segura. Y esto no parece que vaya a mejorar en los próximos 30 años. [What a waste 2.0: A Global Snapshot of Solid Waste Management to 2050] 

   A las montañas de Nepal ha llegado el plástico, las baterías, el vidrio, los ordenadores, sin que se hayan implantado los sistemas modernos de gestión de basuras. Esta acumulación de residuos condiciona no pocos problemas:
-              *Vida insalubre
-              * Transmisión de enfermedades
-              * Agotamiento de los ecosistemas
-              * Deterioro del medioambiente

 En Saipal Valley (también en Chainpur y en todo el distrito) el problema principal son las botellas de alcohol, los envases plateados de tabaco de mascar, los plásticos y la chatarra. El río Seti que nace en el Himalaya a 5.000 metros alberga toneladas de botellas de vidrio, pero también es donde desembocan todos los desagües de Chainpur, la capital. El río Seti se considera tan sagrado como el Ganges y es la única fuente de agua en todo este territorio, que se usa para beber, lavarse y hacer la comida. El agua se consideraba “segura”, además de “sagrada”, pero desde hace 5-7 años han aumentado exponencialmente las infecciones (hepatitis A y E, fiebre tifoidea) y diarreas si se consume el agua sin hervir, las dermatitis y las heridas por los trozos de vidrio después de bañarse o pescar en el río.

  









 Aparte de los evidentes problemas de salud, también es alarmante el descenso de la población de truchas del Himalaya y de las aves acuáticas que se alimentan de ellos, como las Jalewas. A pesar de las evidencias, son muy pocos los que consideran que tienen un problema y aún menos las autoridades locales que piensen que hay que tomar medidas. Más aún cuando la prioridad en esa zona es la de abrir una carretera que llegue al Tibet.

    Ya conocemos otras zonas de montaña de Nepal y sabemos que los ríos son los vertederos principales, por eso ya habíamos planificado el tema de la basura como uno de los temas a trabajar con los niños (y los mayores que han querido sumarse), porque la educación es un primer paso, pero somos conscientes de que poco sirve en estos pueblos hablar de los problemas de la basura si no existe un sistema de gestión de residuos en la zona.  
     No es fácil concienciar ni convencer en la urgencia vital que apremia y que hemos de asumir el principio de “REDUCIR, REUSAR y RECICLAR” (economía circular) en lugar de “producir, usar y tirar” (economía lineal), y también el de la VALORIZACIÓN ENERGÉTICA que consiste en someter a los residuos a un proceso de combustión, para reducir su volumen, aprovechando la energía que se genera (en forma de vapor de agua, agua caliente o electricidad). Este sistema de valorización energética debe posicionarse por delante de la opción de crear vertederos, que provocan olores por la fermentación, contaminan las aguas y el subsuelo por la filtración de tóxicos y son un peligro si se queman.

    La gestión de basuras es un pilar fundamental en el proyecto de salud para Saipal Valley. Es obvio que vamos a necesitar un asesoramiento especializado en el asunto (UNEP e ISWA entre otros), pero habría que pensar en un crematorio comarcal, una zona de compostaje, minimizar el uso de botellas de vidrio, suprimir el plástico, ¡ahí es nada! además de organizar el transporte de latas, pilas y baterías, botellas, restos sanitarios hasta Chainpur, donde podría ubicarse un centro de tratamiento para estos residuos sólidos. En un segundo tiempo, habrá que pensar en sistemas de depuración de las aguas fecales que vierten sobre el río. Incluso, organizar unas carreras de montaña con fines ecológicos para recoger todo lo que ahora tapiza el camino de Saipal Valley y las orillas del Seti River.

    Todo esto mejoraría la salud, el medio ambiente, el turismo y daría trabajo a unas cuantas personas. Difícil en los países desarrollados, todo un reto en el Far West de Nepal.   

María Antonia Nerín








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lunes, 14 de octubre de 2019

LA RUTA DEL SAIPAL VALLEY

   Lo que los habitantes de Saipal Valley llaman Higway (autopista) es un camino de montaña que comunica Chainpur con la frontera de Tibet. Debe ser cosa del "humor" local porque no es ni un camino para carros. A paso de "montañero occidental", se tarda cinco días en llegar a la frontera, a lo largo de un sube-baja típico de las montañas de Nepal. Es una vía muy transitada, a pie, por donde entran muchos productos de China, pero no es una ruta turística ni una ruta frecuentada por alpinistas; de hecho, no nos hemos cruzado con ningún treker. Así que no hay lodges al uso (los alojamientos de las rutas de treking de Nepal), pero todo el camino está salpicado de tea houses -al estilo de las fondas del Pirineo de finales del siglo XIX- donde se puede comer e incluso dormir en un almacén o cobertizo por un precio más que razonable: 1-1,5 euros por un plato de DalBhat (arroz con lentejas) que da derecho a dormir (con tu saco y tu colchoneta). 

 De Chainpur a Talkot se llega en jeep por una pista salpicada de piedras, agujeros y desprendimientos. Ahora se está prolongando esta vía para llegar a Dhulin Gaon, el último pueblo de este valle antes de la frontera. Calculamos que en unos cuatro o cinco años puede estar terminada, lo que acabará también con la belleza de estos pueblos tradicionales si no son capaces de marcar una política urbanística que, hay que decir, no existe en ningún punto del país. 

     No hay un mapa específico de Saipal Valley, pero en el mapa RARA TO KHAPTAD que son dos parques nacionales en la región de Far West, encontramos la ruta de este valle. Que la escala sea 1:150.000 hace que no tengamos mucho detalle, pero nos hemos encargado de recoger puntos de referencia, puentes, altitudes, tiempos y coordenadas GPS del trayecto, para planificar próximas intervenciones.



Día 1: Avión de hélice de Kathmandu a Dangadhi. Hora y veinte minutos de vuelo. Unos 200 euros por trayecto. Jeep desde el aeropuerto de Dangadhi a Chainpur durante 11 horas (6-7 horas de carretera asfaltada, 4-5 horas de pista mala). Son 150 euros (18.000 NR) por jeep, con sitio para 4 personas. Tenemos las primeras vistas del Saipal unas cinco horas antes de llegar a Chainpur.
La alternativa sería viaje en autobús durante dos días, 750 km. (se circula a una media de 20 km/h).
Noche en el lodge Holiday Inn de Chainpur (1.270 m). La habitación doble son 10 euros (1.200 NR) con desayuno incluido. 

Día 2: Dos horas de jeep de Chainpur al puente de Talkot, a 25 euros por jeep (3.000 NR). Del puente a Talkot (1.440 m) hay media hora de subida a pie atravesando un bosque de rododendros, pero también hay un tractor que hace las veces de taxi, subiendo gente y mercancías. En Talkot hay escuela y Health Post. De Talkot a Kuwa (2.100 m) se tardan tres horas y media por un camino ancho que sube con suavidad, con abundante agua, recorriendo zona de arrozales. Kuwa  (29º 40' 2" N   81° 19' 22" E) es un pequeño caserío de cuatro casas agrupadas en el camino y alguna más aislada. Ni cien habitantes. Es un lugar de parada para comer o dormir para los que transitan el valle.

Día 3: Este es el día de la W con unas magníficas vistas sobre el Saipal. El primer tramo es de bajada, 1h 15' hasta un puente situado a 1.650 m de altitud en 29°40'20"N 81°20'9"E. Sigue una subida, 1h 20' hasta un collado con banderas budistas (las únicas que hemos visto en este valle) a 2.090 m en 29°40'59"N 81°20'20"E. Nueva bajada, 45' hasta el siguiente puente a 1.800 m. Última subida para completar la W, 1h 45' hasta el último collado a 2.240 m  en 29°41'33"N 81°21'47"E. 

Ya llevamos cinco horas de sube baja. Desde aquí se ve el pueblo en la ladera de enfrente pero aún no hemos llegado. Hay dos caminos a partir de un cruce situado a 2.280 m y en 29°41'40"N 81°21'50"E. A la ida nos hacen bajar hasta el río y subir por el otro lado (45'). A la vuelta nos llevan por el otro camino sin perder altura, mucho mejor aunque asomado al barranco, ¡cuidado!. Dhalaun (se pronuncia Dalon) está a 2.600 metros de altitud, tiene escuela y Health Post.




Día 4: El camino comienza con una subida (1h 20') hasta un collado con un templete hinduista situado a 2.960 m de altitud en 29°42'28"N 81°21'57"E. Se atraviesa a principio los campos de labor del pueblo y luego un bosque de cedros con algún rododendro. Sigue una bajada muy pronunciada (2h20') hasta un puente situado a 2.070 m en 29°43'34N 81°21'12"E. En esta bajada hay mucha agua y barro, muy resbaladiza. Si fuera necesario se puede parar a comer en unas casas 30' antes del puente (2.200m. 29°43,27"N 81°21'34"E). Esta vertiente es mucho más boscosa, con cedros gigantes. 
Desde el puente sobre el Seti antes citado hasta llegar a Kanda (2h 10') el camino transcurre en un sube-baja fatigoso, dejando atrás el camino que lleva al Saipal y atravesando un torrente secundario del Seti por un puente de madera que hay después de Kankarkot. Kanda (se pronuncia Kara) está a 2.300 m  en 29°43'33"N 81°19'56"E, tiene escuela y un dispensario que llaman "hospital".
Día 5: Se tarda entre 5 y 6 horas, siempre de sube-baja, para llegar a Dhuli Gaun o Dhuligaon (a casi 3.000 m), un pueblo con más riqueza y recursos que los anteriores, por su proximidad a la frontera. Hay escuela y Health Post.




Como siempre, quienes merecen mención especial en estos recorridos son los porteadores, que además de moverse en terreno difícil, muchas veces con chanclas, lo hacen con 25 kilos a cuestas. Nos hemos movido con once porteadores (15 euros al día/porteador con seguro incluido) para poder transportar las medicinas, el material dental, médico y quirúrgico, el generador, la gasolina, los suplementos nutricionales, los libros Menstrupedia, los posters educativos y el material para los colegios. Todos los días por la tarde.noche hemos tenido lluvias intensas, "la cola del Monzón" nos decía Shyam, nuestro guía. No llegamos a mojarnos porque la lluvia empezaba cuando ya estábamos a cubierto, pero al día siguiente el terreno estaba mojado y resbaladizo, lo que es un factor de riesgo importante. Durante el día, sol y calor. Todo lo que hace falta para que, además del cansancio y el sobresfuerzo, nos acompañaran las sanguijuelas (leeches en inglés).















   












María Antonia Nerín
Joaquín Gomez









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domingo, 13 de octubre de 2019

ALMA DE CIRUJANO

  

 Arte y ciencia, en esto consiste la cirugía. El cirujano es un hombre de acción. Ya hemos visto a Joaquín, nuestro cirujano dentista, pero ahora nos toca presentar a Jean Paul, nuestro cirujano visceral que ya es la tercera vez que participa en las expediciones médicas a Nepal de la Asociación JR Morandeira, conoce bien los objetivos, se implica en cuerpo y alma, y es capaz de integrarse en la vida y la cultura de Nepal como nadie, ¡come Dal Bhat para desayunar, comer y cenar!
   Sobriedad, orden y precisión en cada uno de los gestos definen a un buen cirujano, como lo es Jean Paul. No sólo consiste en ser capaz de estudiar mucho o de hacer un buen examen teórico, consiste en ser hábil con las manos y con el corazón. El actual sistema de especialidades médicas prima los resultados teóricos sobre las habilidades manuales y muchas veces los resultados no son los esperados.
   Jean Paul es un cirujano de los de antes, de los que han sido médicos primero, con grandes capacidades clínicas, capaz de tener una visión integral del paciente, de su enfermedad y sus sentimientos,  no sólo de su vesícula, su apéndice o su colon. En este tipo de expediciones médicas en medio difícil, aislado y hostil, hace falta que todo el equipo humano sea versátil y polivalente. Jean Paul ha llevado a cabo pequeña cirugía en los pueblos de Saipal Valley, pero también ha pasado consulta para solucionar los problemas médicos de la población de más edad: tuberculosis, EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), conjuntivitis, dispepsias, artrosis, hipertensiones, dolores abdominales... Y, además, ha hecho unas fotos y unos vídeos estupendos, testimonio gráfico de este proyecto.

 
   A la hora de sacar el bisturí, todos los pacientes tragan saliva y, si pueden, echan un paso atrás. Aquí, las mujeres han de pedir permiso a sus maridos para que les quiten un lipoma, un abceso o un kiste. Ni qué decir cuando se trata de operar un prolapso rectal (en el quirófano del hospital de Chainpur). Jean Paul tiene esa humanidad y esa calidad necesarias para conectar con el paciente y que entienda lo que hace falta hacer para resolver un problema. 
   El acto quirúrgico implica "atentar" contra la integridad física del paciente, para bien o para mal. Esto sí que exige una verdadera "gestión del riesgo", lo que conlleva saber, saber hacer y saber por qué se hace. Quizás por esto a Jean Paul le parece poco arriesgado andar por el borde de los caminos, trepar por las piedras mojadas o comer algunas comidas poco aconsejables, consiguiendo que todos nos llevemos las manos a la cabeza, pero también sabe aportar ese toque humorístico tan necesario al día día cuando se trabaja en condiciones extremas.

  Finalmente, como el quirófano de Chainpur no ofrecía las mínimas garantías necesarias para intervenciones programadas, y por mucho que nos dijeran que no tienen infecciones nosocomiales (las que se adquieren durante la estancia en el hospital), hemos dejado para el próximo año el plantear intervenciones quirúrgicas de envergadura, cuando podamos financiar pintura y limpieza a fondo del quirófano con desinfección y asepsia. ¡Contar con vuestras donaciones será imprescindible!
Jean Paul Boyé en el quirófano del hospital de Chainpur



 








   Este "arte" no se aprende en los libros, ni en cursos magistrales, se llega a través de la práctica y los conocimientos empíricos que se transmiten de un maestro cirujano a sus discípulos mediante la demostración, los casos compartidos y la transmisión de valores. Todo un aprendizaje y estilo de vida que imprime carácter, que marca una impronta en lo más hondo en aquellos que han conseguido integrar en su ser todo lo que conlleva la profesión y han llegado conseguir un ALMA DE CIRUJANO, como es el caso de Jean Paul Boyé. 

María Antonia Nerín









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sábado, 12 de octubre de 2019

MALNUTRICIÓN, UNA EMERGENCIA HUMANITARIA

   Además de tratar y orientar las enfermedades que presentaban los niños de Saipal Valley, el equipo de médicos y enfermeras de MONTAÑAS DE ILUSIÓN ha iniciado el programa de seguimiento del niño sano: supervisión del crecimiento físico y desarrollo puberal, del desarrollo psicomotor y afectivo, promoción de la lactancia materna, de la salud bucodental, cribado de hipoacusia, de criptorquidia, de ferropenia, de displasia de la cadera, de estrabismo, de diabetes,  consejos sobre alimentación y hábitos saludables, higiene durante la menstruación, en un primer tiempo, a lo que añadiremos el año que viene seguimiento de vacunaciones, cribado de tuberculosis, prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual. 

 
   Vicky preparó unas fichas inglés/nepalés que imprimimos en España y que han servido para poner la primera piedra en este programa de niño sano. Para poder evaluar los resultados de nuestra intervención, hace falta tener indicadores de salud y ver cómo se modifican con el tiempo y con las medidas que adoptamos.

    Entre los objetivos de esta expedición médica, teníamos identificar casos de desnutrición moderada evaluada por perímetro braquial y por cociente peso/talla menor que dos veces la desviación estándar según tablas de la OMS y desnutrición severa evaluada por cociente peso/talla menor que tres veces la desviación estandar. Para identificar estos indicadores, hemos utilizado cintas MUAC, básculas y tallímetros tanto para bebés, como para niños. 

 

    Alicia, enfermera de Neonatos de La Paz, es un ángel con los niños, todo ternura y simpatía, con mucha mano y experiencia. Dipesh rellenaba los datos administrativos en la ficha pediátrica, Alicia se encargaba de pesar, medir, tomar constantes, hacer la tira de orina y un primer examen, antes de que Carolina hiciera la exploración médica. 
 
   La clave para el desarrollo sostenible es una buena alimentación, porque transforma la vida de los niños y sus familias, fortalece la sociedad y supone que poblaciones vulnerables y marginadas puedan mejorar su futuro. Las principales carencias son en yodo, vitamina A, hierro, zinc, calcio, vitamina D, ácido fólico. Hemos hecho un convenio con el distribuidor de ENOV en Nepal para poder administrar micronutrientes:
- ENOV Nutributter a los más pequeños, entre 6 y 36 meses, y 
- ENOV Mum a las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

   La alimentación es muy precaria en Saipal Valley, en cantidad y calidad: arroz, patatas, yogur, algunas verduras y legumbres (lentejas, col, zanahorias), un poco de pollo en días puntuales. Dice Werner Schultink, jefe de nutrición de UNICEF: "Para combatir la pobreza, hay que combatir la desnutrición". Efectivamente, la desnutrición y el retraso del crecimiento son una emergencia invisible. Las bases de una buena nutrición empiezan por mejorar la alimentación materna antes, durante y después del embarazo, pasan por un período de lactancia exclusiva de 6 meses, que se prolongue hasta los dos años junto con una alimentación complementaria adaptada y proporcionar micronutrientes hasta los 36 meses.

      Los datos que nos encontramos en Nepal para la población pediátrica son:
- Retraso del crecimiento, 12%
- Bajo peso, 27%
- Malnutrición crónica, 10% 
- Malnutrición severa, 2%
- Anemia, 53% de los niños (26% anemia leve, 26% anemia moderada, 1% anemia severa) 
Siendo que casi el 50% de las muertes de los niños menores de 5 años (39 de cada 1.000 nacidos vivos en Nepal) se atribuyen a la malnutrición y un 12% se atribuye a que no haya lactancia materna o que se practique mal [Base de datos UNICEF 2015], tratar la malnutrición es un objetivo fundamental para MONTAÑAS DE ILUSIÓN.
La malnutrición en los primeros años de vida implica, además de una menor talla y peso, un retraso del desarrollo del cerebro, con una menor capacidad de aprendizaje y del rendimiento escolar. déficit inmunológico y más infecciones, lo que incrementa la pobreza y la desigualdad. Este problema médico y de salud el resultado de una combinación de factores: menor disponibilidad de proteínas, micronutrientes (vitaminas y minerales) y calorías, insuficientes servicios sanitarios, de atención infantil, de agua y saneamiento, y una lactancia materna inadecuada. 

     A los niños que hemos identificado con malnutrición (entre 6 meses y 5 años) vamos a tratarlos con Pumply Nut, una pasta a base de cacahuete, azúcar, leche desnatada, grasa vegetal, vitaminas y minerales: 3 sobres al día durante 90 días, lo que supone 65 euros por niño y tratamiento. Cada sobre de 92 gramos tiene 500 calorías, se ingiere directamente y se conserva durante 2 años, resistiendo temperaturas extremas. Lo que nos sale carísimo es su transporte desde India o desde España, por el precio por kilo del cargo, las dificultades para pasar la aduana, más el transporte de Kathmandu hasta Chainpur (1,5 euros/kilo x 25 kilos de cada tratamiento = 37 euros)  y luego los porteadores (para 3 meses de tratamiento por niño necesitamos un porteador dos, tres o cuatro días, en función del pueblo de destino). Hace tres semanas que la Fundación Edurne Pasabán está peleando por desbloquear en la aduana los sobres de Pumply Nut que tienen que llegar a Saipal Valley.














 Esta situación podemos prevenirla con la administración de micronutrientes  (1 sobre al día de ENOV Nutributter) durante 1.000 días para los niños y 15 meses para las mujeres durante el embarazo y la lactancia (ENOV Mum), lo que supone 40 euros por niño y tratamiento, 20 euros por madre y tratamiento, con la ventaja de que nos ponen los sobres en Chainpur, a falta sólo de pagar los porteadores, y que no hemos de pasar aduanas. Como siempre, es más efectivo, eficaz y eficiente, prevenir que curar.

María Antonia Nerín









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viernes, 11 de octubre de 2019

CONSULTA DE PEDIATRÍA a 2.600 metros

    En Saipal Valley viven unas 3.500 personas, más de la mitad de la población son niños. Las familias tienen entre 5 y 8 hijos de media, en un país en el que:
- la mortalidad neonatal es de 21 bebés fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos, 
- la mortalidad infantil es de 32 niños por cada 1.000 nacidos vivos, en menores de 5 años es de 39 por cada 1.000 nacidos vivos (el 85% de estas muertes ocurren en el primer año de vida, el 54% en el primer mes de vida),
- sólo el 58% de los partos son atendidos por algún profesional de la salud la maternal tras el parto y  - la mortalidad maternal es de 190 mujeres fallecidas por cada 1.000 nacidos vivos. 

  Pueden consultarse estos datos de 2016 en https://blog.digitexmedical.com/2015/10/26/how-bangladesh-nepal-and-vietnam-beat-india-hollow-in-health-indicators/ que deben interpretarse con cautela, ya que no hay un censo real de la población y mucho menos en zonas rurales, además de que los Health Posts y hospitales locales no disponen de registros poblaciones ni de patologías. Es decir, en zonas rurales de montaña estas tasas son mucho más preocupantes.

   Carolina, médico, Alicia y Vicky, enfermeras, han visitado a centenares de niños estos días en las montañas de Bajhang District. Muchas de las patologías son por una deficiente higiene; con agua y jabón han mejorado espectacularmente heridas infectadas, los impétigos, las quemaduras, las dermatitis del pañal... en algunos casos más graves han precisado tratamiento antibiótico, pero también hemos identificado problemas respiratorios, infecciones de ojos y oídos, labio leporino (con las dificultades de alimentación e infecciones de oídos que conlleva), escoliosis familiares y, sobre todo, retrasos del crecimiento y malnutrición. 

   Las enfermeras o auxiliares de los Health Post (que son los dispensarios de los pueblos) distribuyen medicamentos y atienden algunos partos, pero no realizan labores de educación para la salud, ni curas, ni seguimiento de patologías diagnosticadas, ni identificación de nuevas necesidades sanitarias, por lo que nos hemos encontrado una situación sanitaria de la población en general, y la pediátrica en particular, que carece de las garantías más básicas y de un seguimiento sistematizado.
 Los médicos del hospital de Chainpur (a 3 ó 4 días de marcha a pie) no acceden a estos pueblos, son los pacientes los que tienen que acudir al centro hospitalario de referencia. Para los habitantes de estos núcleos de población ubicados entre los 1.600 y los 3.000 metros es todo un acontecimiento y una gran oportunidad poder acceder a los campamentos médicos que hemos establecido en Dhalaung y Khanda. 


   Aquí no habla inglés casi nadie, es un escenario socio-económico que no tiene nada que ver con el Annapurna o el Khumbu Valley, por ejemplo. Para hacer de intérprete en la consulta de pediatría hemos contado con Dipesh, un joven de 15 años muy inteligente y que se presentó voluntario para echarnos una mano, que ha aprendido un poquito de inglés por su cuenta con un libro que le prestó el maestro de Dhalaung. Estamos pensando cómo poder hacer para que viva y estudie durante 4 ó 5 años en Kathmandu para que desarrolle el gran potencial que tiene.
  
  Nos hemos encontrado con casos que nos han impactado especialmente, el de un bebé desnutrido con oclusión intestinal y que sus padres no quisieron que fuera operado, una niña con púrpura que tampoco nos autorizaron a llevar al hospital, los casos de labio leporino con paladar hendido que nunca serán operados, los casos de malnutrición a los que hemos dejados suplementos a la espera de que nos lleguen los sobres de PumplyNut... A otros muchos niños hemos podido solucionar su problema o enfermedad. En cualquier caso, hace falta un seguimiento médico de toda esta población.

   Hace diez meses el Dr. Jorge Egocheaga, pediatra y alpinista, estuvo en este mismo valle con Edurne Pasabán y atendió a numerosos niños. Ahora hemos recogido suficiente información para diseñar (junto con el hospital de Cahinpur y los Municiaplity Councils) un plan estratégico de asistencia periódica con médicos y enfermeras CUEMUM y Máster MUMMI (Medicina de Urgencia en Montaña y Medios Inhóspitos) mientras jóvenes del valle finalizan sus estudios en medicina y enfermería para que en un corto plazo de tiempo ellos mismos puedan hacerse cargo personalmente de su futuro y de su salud.




















María Antonia Nerín






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miércoles, 9 de octubre de 2019

JOAQUÍN, RATONCITO PEREZ

   La humanidad siempre ha tenido problemas de salud, incluidos problemas dentales como caries, piezas rotas o encías vacías.  

   Hay textos egipcios de 2.600 años antes de Cristo en los que se recoge que curanderos y médicos trataban problemas dentales. Hipócrates, 460 años antes de Cristo, ya explicaba que había alimentos que perjudicaban la salud de los dientes y la boca. En China y la India se utilizaba la pasta de dientes varios cientos de años antes de la era cristiana y tenían descritas 75 dolencias bucales. Y los romanos  utilizaban el oro para hacer "apaños" dentales.                                                              



  A partir del siglo XIII, algunos barberos eran también "sacamuelas" que, sin higiene y sin anestesia, arrancaban los dientes y muelas que dolían.
    Es en los siglos XVIII-XIX cuando la profesión va cogiendo forma:
- 1728: Pierre Fauchard publica "El dentista cirujano" 
- 1790: se creó el primero sillón de dentista 
- 1839: empezó a funcionar la Escuela de Cirugía Dental de Baltimore

  En todas las expediciones médicas que hemos llevado a cabo en Nepal hemos identificado numerosos problemas dentales. Este año nos ha acompañado el Dr. Joaquín Gómez, de Zaragoza. Un dentista de los de toda la vida, que primero hacían medicina y luego estomatología. Se pertrechó con 30 kilos de instrumental, material odontológico y anestesia que compró por su cuenta y que hemos transportado hasta casi 3.000 metros de altitud en el Saipal Valley, al noroeste de Nepal.

   Shyam, nuestro guía, ha hecho de auxiliar asistiendo a Joaquín en cada una de sus intervenciones. Ha sacado entre 40 y 50 piezas todos los días en una zona de montaña donde no tienen acceso fácil al dentista. Al principio, los pacientes no estaban muy convencidos de que Joaquín no les fuera a sacar la pieza equivocada. Pero siempre están los valientes que se han atrevido a ser los primeros y, después de comprobar las habilidades de nuestro dentista, que usaba anestesia y que era una oportunidad que no podía dejarse pasar, todos se han puesto a la cola. Además, a cambio de los dientes que Joaquín se ha quedado, les ha regalado cepillo, pasta y colutorio. 
  





 



















La reina regente María Cristina de Habsburgo encargó al padre jesuita Luis Coloma que escribiera un cuento para su hijo Alfonso cuando se le  cayó el primer diente. Este cuento, El Ratoncito Pérez, era un relato de tradicional oral al que el padre Luis dio forma en 1894, en el que este ratoncito acompañaba al rey Buby (nombre con el que la reina María Cristina llamaba a su hijo) por su reino y le enseñaba a ser valiente, generoso y cuidar de sus súbditos. Un roedor imaginario que vivía en una lata de galletas de la confitería Prast de Madrid, próxima al Palacio Real. Este ratoncito se escapaba para entrar en las habitaciones de los más pequeños y recolectar sus dientes. Y este cuento se popularizó de tal manera que se creó el mito del Ratoncito Pérez, que recoge los dientes de leche de los niños y les deja a cambio una moneda, un caramelo o un chocolate.

Otros atribuyen el origen de esta historia de Luis Coloma a un cuento francés del siglo XVIII "La bonne petite souris" de la baronesa D'Aulnoy. Sea como sea, el mito del Ratoncito Pérez se extendió por toda España y latinoamérica. 

   Nuestro Joaquín, ha sido en Saipal Valley como el Ratoncito Pérez, porque ha sido valiente (llegar hasta Dhalaung y Kanda cuesta lo suyo y quedarse unos días tampoco es cómodo), ha cuidado de sus pacientes arrancándoles los dientes y muelas que ya no servían, y porque ha sido muy generoso donando al hospital de Chainpur todo el material nuevo que había comprado para esta expedición médica, regalando su tiempo y su gran profesionalidad.


María Antonia Nerín









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