domingo, 8 de noviembre de 2015

LOS BENEFICIOS DE TATOPANI



El grueso del grupo ha salido de Gaatlang a las siete de la mañana guiados por Dawa. MªAntonia con Nawa y tres porteadores partían de Syabru Besi. Nos hemos encontrado en Chilime (1.762 m.) a las once de la mañana. Muy pocas casas se han visto afectadas por el terremoto en Chilime. El Health Post también está en pie. La Health Assistant, muy poco interesada en que le dejáramos medicamentos, nos facilitó datos sobre la población de Chilime (1.402 habitantes, 166 menores de 5 años, 300 adolescentes, 298 mujeres casadas en edad de reproducción, 46 embarazos, mayores de 60 años 125, expectativa de vida 39 años); aunque fue incapaz de darnos información sobre los afectados por el terremoto. Simplemente nos dijo que ella no estaba en la localidad y que no sabía. Entre este interés manifiesto por sus pacientes y que realizaba unas 6-8 consultas al día, según nos dijo, no nos pareció una persona comprometida con su trabajo ni a la altura de su estatus. Mientras Dines, nuestro cook, preparaba la comida, vimos a casi treinta personas entre niños, adultos y abuelos. Esto es como cualquier pueblo español, ha corrido la voz de que había una expedición con médicos y se ha ido amontonando la gente del lugar en el patio de la "casa de comidas" del camino. El médico más próximo lo tienen en Dunche a más de un día; además, no hay sanidad pública, tienen que pagar importantes cantidades –para lo que es la economía de subsistencia de estas gentes- por cada consulta o prueba diagnóstica. Hemos desplegado todos los medios que la sanidad andaluza  y la Asociación José Ramón Morandeira han puesto a disposición de este proyecto.  Ha sido necesaria una traducción simultánea a 3-4 bandas: tamang à nepalés à inglés (à español), éste último paso sólo si comentábamos entre los sanitarios las opciones terapéuticas. Hemos atendido desde  bebés con otitis bilateral perforada, hasta una abuela de 83 años con insuficiencia respiratoria. Muchas otitis, dolores, heridas, gastritis, entre un sinfín de patologías. Para calcular las dosis de medicamentos para los niños, hemos tenido que usar la báscula de los porteadores, pesando a las pobres criaturas como si fueran fardos.






Después de una pantagruélica comida, nos hemos encontrado con una “cuesta arriba” de las típicas de Nepal, durante tres horas non-stop. La consigna general (para porteadores y montañeros) es Vistare, vistare: o sea, despacio, despacio. Los locales, pero también los portadores, llevan la carga en unos cestos que ellos llaman doko, que sujetan a la cabeza o el cuerpo con una cinta de tela que llaman tumpline, cargan la friolera de entre 30 y 40 kg.





Pasamos por grupos de construcciones por los que pasa un arroyuelo por medio, en los que se mezcla la precariedad con la llegada de la modernidad. En estos arroyuelos, se lavan platos, ropa, se coge agua para la cocina o se lavan las personas… ¿máximo aprovechamiento de los recursos?





Y por fin, llegamos a Tatopani. Taato significa “caliente” y paani, “agua”; o sea, que se trata de un pueblo con fuente de agua caliente. Llegamos a Tatopani echando “el resto” para subir una cuesta de 900 m de desnivel con una pendiente del 36%, de las genuinas de este país, que llevamos con un ritmo más que digno. Lo mejor, la recompensa de un “baño termal” a 2.600 metros con vistas a la montaña.



Somos nueve españoles de aquí para allá acompañados por siete nepaleses. Fotos, vídeo, porteadores, bidones, medicinas, juguetes, material deportivo, ropa, comida y mucho entusiasmo. Los caminos y calles de los pueblos están con piedras y maderos esperando que llegue la ayuda para la reconstrucción, los colegios destruidos son un montón de escombros, muchas casas abandonadas, el turismo no se ha dejado ver mucho después el terremoto y los pueblos a los que no llega la carretera tardarán muchos años en recuperase, si es que llegan a recibir alguna ayuda. Los técnicos de montaña y especialistas de rescate de la Guardia Civil dan seguridad y apoyo logístico a la expedición, establecen las rutas más seguras, transportan material común y de ayuda, aseguran los pasos en los que se ha perdido el camino, toman nota de las necesidades de cada pueblo, potabilizan el agua, realizan el registro gráfico, juegan con los  niños y desescombran mientras se realizan las asistencias médicas; en definitiva, son un pilar fundamental para la buena marcha del proyecto.






La noche en Tatopani ha sido especialmente emotiva. Por un lado, era la última de todos juntos, porque Luis y Lucía se volvían al valle al día siguiente para ir a kathmandu y volver a España. Por otro lado, se cumplían tres años de la fatídica noche en la que murió el Dr. Morandeira. Lejos de caer en la nostalgia y el sentimentalismo, cantamos y bailamos con los porteadores y los dueños del lodge, tanto canciones populares españolas como nepalesas. Entre Lucía, Eva y Nawa, la fiesta estuvo de lo más animada. Recordar a José Ramón en las montañas de Nepal, entre amigos y con música, es lo mejor que podíamos hacer.



lunes, 2 de noviembre de 2015

TAMANG HERITAGE TRAIL

Hoy he llegado a Syabru Besi con los bidones, acompañada por Nawa, el hijo de Dawa. Cualquier viaje por las carreteras de Nepal entraña en sí mismo un riesgo nada despreciable. La ventaja es que en lugar de ir en autobús público y echar nueve horas (siete de trayecto más las dos de cola en la gasolinera), hemos tardado “sólo” 5 horas en hacer 160 km en los que hemos pasado 8 controles, 3 de ellos militares, con revisión de bidones incluida. No hemos tenido problemas, llevaba cartas, permisos y certificados para aburrir a cualquier funcionario voluntarioso y fiel cumplidor de la tarea encomendada. Por lo visto, no debe llegar nada a la zona afectada sin estar perfectamente registrado y con un destino concreto y justificado. Entre controles, baches, cruzarse con camiones chinos que abastecen de gasoil la zona, niños por la carretera, cabras, vacas y demás obstáculos, hemos llevado una media de 35 km/h... not bad at all! La pista que va de Chía a Plan es una autopista al lado del último tramo de carretera (ya en el Distrito de Rasuwaa), muy afectado por el terremoto.



Este pueblo, de más de mil habitantes (nadie sabe decirme cuántos), es el inicio del trekking del Langtang y del Tamang Heritage Trail. Después de comer Daal Bhaat típico de Nepal (arroz hervido, servido con una sopa de lentejas, trocitos de pollo y verduras), hemos organizado los 200 kg de los 8 bidones para ser transportados a lo largo del Tamang Heritage Trail y repartir su contenido entre los pueblos a los que lleguemos.




Este es un circuito de dificultad sencilla-moderada, se puso en marcha en 2005 en colaboración entre las Naciones Unidades y el Tourism for Rural Poverty  Alleviation Program (UN/TRPAP), como una manera de desarrollar zonas rurales con escasos recursos.



Tamang tiene dos posibles orígenes: uno es jinete (mang) de caballos (ta); otro hace referencia a los términos tibetantos “entrada” (ta) y “gente” o “personas” (mang) ya que esa zona fronteriza entre Tibet y Nepal fue la puerta de entrada de los Tamang, que vinieron de Mongolia, al norte de los Himalayas. Los Tamang suponene el 6% de la población de Nepal, pero son la etnia mayoritaria en el Tamang Heritage Trail (al oeste de Syabru Besi) y del Langtang Valley (al este de Syabru Besi).



El Tamang Heritage Trail transcurre por pueblos asombrosos entre “verdes colinas no muy altas”, pero claro, en esta vida es todo relativo y lo que aquí llaman “colinas no muy altas” para nosotros son montañas en toda regla. Nagthali es el punto más alto de este trekking (3.243 m). La imagen de los pueblos con los Himalayas de fondo es espectacular. Alojarse en cualquiera de las casas permite ser protagonista de la cultura y vida local, muchas de ellas con los marcos de las ventanas y los frontales de los porches en madera tallada a mano. Los Tamang tienen su propia lengua, artesanía y forma de vestir, muy al estilo de los tibetanos.





Gatlaang suele ser la primera parada de este circuito. Un pueblo encantador de casas con tejados de madera y piedra tan apiñadas que parecen una colmena; aunque ahora la mayoría de las casas han sufrido daños y las familias viven bajo lonas. Las cumbres del Himalaya quedan muy lejos, pero sus arquitectura, la vista de las terrazas para el cultivo en las laderas y el verde paisaje que lo rodea, hacen que la visita a este pueblo sea particularmente especial. Queda muy apartado de Syabru Besi y prácticamente fuera de la ruta principal del trekking, por lo que recibe muy pocos turistas. Todavía menos después del terremoto. Hay mucha pobreza. El equipo de MONTAÑAS DE ILUSIÓN ha trabajado a destajo en esta localidad toda la jornada. Me dice Alejandro, "nada que ver con la gente que hay en Syabru Besi, más occidentalizada y con mejor nivel de vida, dentro de sus posibilidades. Aquí las casas y la ropa son muy Tamang. Hay muchísimos niños, la gran mayoría sucios, con menos ropa de la que hace falta para esta época del año, descalzos y con sarna. Han disfrutado mucho jugando con los globos". Lucía me ha explicado que hay una tienda de campaña de Naciones Unidas que hace las veces de enfermería, aunque llena de polvo y mal abastecida, a pesar de haber recibido algunos medicamentos de otros españoles. Nada que ver con el Health Post de Thulo Syabru limpio, organizado, con todos los estantes rotulados. En Gaatlang hay dos enfermeras pagadas por el gobierno nepalés que hacen lo que pueden. Reciben unas 30 personas al día. Han agradecido mucho la medicación que hemos dejado, sobe todo los antibióticos, y la asistencia médica de hoy. Aquí necesitan sobre todo ropa y comida. Cuando vendían los huevos esta tarde,  había gente que se acercaba con una jarrita a recoger lo que escurría de las cajas con huevos rotos...



domingo, 1 de noviembre de 2015

SOBRE EL TERRENO


SOBRE EL TERRENO

El grueso del equipo de MONTAÑAS DE ILUSIÓN se ha trasladado hoy de Syabru Besi (1.503 m) a Thulo Syabru (2.210 m); poco más de dos horas de camino cuesta arriba. Debe ser algo así como Syabru de Abajo y Syabru de Arriba, digo yo, pero conste que no hay nada que fundamente esta reflexión.




Han salido a las 6 am para estar a las 8 en Thulo porque llegaba el helicóptero de Kathmandú con ropa y comida que habían preparado Ana y Jesús. De esta manera, han ayudado a descargar y a repartir todo el cargamento. Cada uno de los niños ha recibido por lo menos una prenda de abrigo.




En Thulo han recibido mucha ayuda de una ONG australiana, que ha construido un Health Post (Puesto de Salud) que abre todas las mañanas y que lo llevan dos enfermeras nepalesas que reciben un salario de dicha ONG. Hemos hecho una donación de material sanitario y también alguna asistencia que requería médico.



Lo que más prisa corre es reconstruir el colegio. La ONG australiana ha hecho un cobertizo provisional con chapas que es extremadamente frío. Thulo está a más de dos mil metros y ya estamos en noviembre. Los niños que van a este colegio (entre 5 y 14 años) necesitan ropa de abrigo. Hacen falta muchas ganas de aprender para ir al cole en estas condiciones.

Una de las maestras del colegio ha explicado que se ha hecho un libro que promociona los trekkings en el Bajo Langtang para conseguir fondos para rehacer el colegio y hacer uniformes para los alumnos, pero que el tiempo no juega a favor de estos niños y eso que no les falta entusiasmo. Han disfrutado mucho jugando con los globos que les hemos dado.







Un hombre que se han cruzado por el camino y con el que este equipo tan dicharachero ha entablado conversación, ha explicado que dentro de lo malo, Thulo está mucho mejor que otros pueblos porque tiene algunos turistas. Por ejemplo Gaatlang, donde vamos mañana, no ha recibido ninguna ayuda y son mucho más pobres.






En Kathmandu, a 180 km de Thulo, nos hemos batido el cobre con los funcionarios del aeropuerto para recuperar los bidones que llegaron ayer en el vuelo de la Turkish. Gracias a Mikel, Amparo y un montón de colegas suyos, los bidones han entrado en el hotel a las dos de la tarde; abiertos, golpeados, con uno de los aros rotos, sin candados, pero han llegado.


Ha sido un día de muchas gestiones para tener el transporte asegurado mañana hasta Syabru Besi, la gasolina, recargar los tres móviles de Nepal, pagar las facturas de estos días, cambiar euros a rupias, imprimir las últimas cartas/permisos para pasar los controles de policía y hacer un par de compras de útima hora. Mañana a las 6 am salgo con Nawa, el hijo de Dawa, en un TATA 4x4 para reunirme con el resto del grupo.